Cultura

Número 104/año 11
2006
 
 
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Ibn Jaldún: "El precursor medieval
de la historia de las civilizaciones"
A 600 años de su muerte


Hacia fines del siglo xiv, una figura venida desde las tierras del islam, provocará una verdadera "revolución" en el cultivo de la historia y su interpretación. El que fue juez, diplómatico, consejero, fílosofo, pero sobre todo, hitoriador, revive en una exposición celebrada en sevilla la cual recupera su obra. En ella podemos admirar parte del pensamiento del primer "sociologo de la historia" o, del también llamado, "primer historiador moderno".


Cada cierto tiempo, la figura del gran Ibn Jaldún vuelve a ser rememorada. Sus teorías acerca del devenir de la historia son objeto de estudio, revisión y confrontación por parte de arabistas e historiadores. ¿Qué hace a este pensador motivo de tanta discusión y estudio? ¿Por qué las teorías jaldunianas revisten tanto interés en la actualidad? Quizás algunos alcances a estas preguntas se puedan establecer al entender el contexto en que el polígrafo concibió su obra magna los Prolegómenos a la Historia Universal o al-Muqqadimah.

"Los hombres se parecen más a sus tiempos que a sus padres", Proverbio árabe.

Para aproximarnos a su vida, contamos con una fuente escrita de primera mano, su autobiografía titulada Ta'rif. En ella, Abd-al-Rahman Ibn Jaldún, nos refiere acerca de su nacimiento, su familia y los grados de parentesco de ésta con el profeta Mahoma. Nos cuenta que nació en 1332 en lo que hoy es Túnez, al interior de una antigua familia noble que había gozado de un gran prestigio en la Sevilla musulmana. Asimismo, da testimonio de cuales fueron las vicisitudes que tuvieron que atravesar y porque, finalmente, debieron asentarse en el norte africano.

Según nos cuenta Jaldún, desde muy temprano ingresó a trabajar como funcionario de la administración pública. Su inteligencia y sagacidad hicieron de él un hombre imprescindible, toda vez que, sin importar, cuales fueran las dinastías que gobernaran, sus servicios serán siempre requeridos.  Fue a partir de esa experiencia política que aprendió a valorar la vida nómade  del desierto por sobre la civilizada, la cual, a su juicio, corrompía al hombre y era la causa esencial de las disputas entre visires, chambelanes y miembros de la familia reinante.  Esto destruía el lazo fundamental que unía al hombre: los vínculos de sangre. Lo anterior será capital en la gestación de su pensamiento.

En su itinerario de vida, llegará a ejercer funciones de cadi-juez en Granada y Egipto.  Luego volverá al norte Africano, convivirá con tribus nómades y al final de sus días se retirará a la fortaleza de Qalat -ibn-Salama (entre  1374 -1378), donde compondrá su obra fundamental, los Prolegómenos a la Historia Universal o al-Muqqadimah.

De su historia y de la "Historia"

Cuando comienzan a redactar el al-Muqqadimah,  Ibn Jaldún se da cuenta de que hay ciertos comportamientos humanos que se repiten.  En ese sentido, se esforzará por encontrar leyes universales para la explicación de los sucesos, proponiendo reglas útiles para que el historiador acceda a la verdad. Su visión de la historia se enmarca dentro de un pesimismo  que se explica a partir de las situaciones que le tocó vivir.  La civilización en sí, era una muestra de la grandeza del hombre, pero también de su decadencia. Lo anterior se relaciona con su propia visión de un mundo musulmán escindido la marcó profundamente  esta impronta pesimista.  Sin embargo, deja abierta la posibilidad para liberarse del ciclo por medio de la búsqueda de la esencia de la sociedad, su verdad;   ya que la historia, según sus palabras,  es "una ciencia sui generis, de un tema específico que aborda la sociedad humana y su desenvolvimiento; tras varias cuestiones que sirven para explicar sucesivamente los hechos y fenómenos inmanentes o simulados a la esencia misma de la sociedad."

Para analizar los fenómenos de su entorno, Ibn Jaldún elaborará un método. Éste tiene una serie de pasos que justifican una determinada visión científica de la historia, a saber:
1. Rechazar fábulas, leyendas y cifras exageradas (aunque él cae en lo mismo).
2. No llevarse por "espíritu de partido", ni la adulación, ni la confianza ciega.  Es mejor confesar la propia ignorancia, que dar crédito a tradiciones poco dignas de fe.
3. Lo textos deben ser rechazados cuando contengan interpretaciones o alteraciones.

4. El historiador debe evitar incurrir en defectos tales como la confianza ciega en sí mismo, o la búsqueda de lo sensacional.  Su único interés es buscar las características peculiares de las civilizaciones. 

Un adelantado en la "Historia"

A partir de lo anterior, se colige que para él la historia va más allá de la mera descripción, es una "ciencia nueva" que la incorpora en conjunto con los cambios económicos y la vida social. Esto puede sonarnos poco innovador en la actualidad, sin embargo, en occidente tendremos que esperar hasta el siglo XVIII, para que Juan Bautista Vico, nos hable de una "Ciencia Nueva". Así entonces, el valor de nuestro autor se acrecienta, mostrándosenos como un precursor, tal y como lo afirmara el arabista mexicano Elías Trabulse- quien paso veinte largos años traduciendo la monumental obra y cuyo trabajo es objeto de grandes críticas en la actualidad-  el cual nos dice que: "Es un precursor, se adelanta por mucho a sus contemporáneos, se le ha comparado por su idea de la historia, a Tucídides, por su "duda metódica" a Descartes; por su ciencia nueva, a Vico; por sus teorías políticas, con Maquiavelo y Bodino; por su determinismo geográfico, con Montesquieu; por su idea de progreso, con Condorcet; por su idea de hombre natural, con Rosseau y por su interpretación materialista de la historia con Marx".

Nos resulta aún más loable entender la magna obra de Ibn Jaldún si la situamos en su tiempo. Sus contemporáneos y coetáneos, con mucho hicieron una historia que no iba más allá de la descripción, pues la historia oficial del Islam se escribía en función de los acontecimientos que se sucedían en los distintos gobiernos de las provincias. Así,  por mucho tiempo, contaremos con una historiografía de corte descriptivo más que interpretativo. Lo anterior se puede verificar en ciertos géneros como los abjar, ligado  a la recopilación de noticias.

No obstante, el al-Muqqadimah es también una excepción en la misma obra historiográfica de nuestro autor, quien en sus otras obras hace eco de las costumbres propias de la historiografía islámica. Esto se debe a que muchas obras se componían por encargo, y por lo tanto eran hechas a la "medida"... a la "medida" de quien pagaba.




Diego Melo Carrasco

Profesor de la Facultad de Humanidades Universidad Adolfo Ibáñez
 
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