Política

Número 115/año 12
2007
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El Estado y la Prensa: El Problema de Fondo

Con motivo de la proposición del Ejecutivo para la designación de dos miembros del Directorio del Canal de Televisión Nacional (TVN), y del rol del Diario La Nación, el presidente de dicho canal y el ministro secretario general de gobierno han emitido opiniones que a nuestro juicio merecen ser analizadas.

En efecto, el entonces presidente de TVN señor Francisco Vidal, señaló que si este medio no existiera, habría que inventarlo, ya que, a su juicio, es el único canal que expresa la pluralidad. Por su parte, el entonces ministro señor Lagos Weber opinando sobre el diario La Nación expresó que éste es "un espacio más para el pluralismo en Chile".

Se trata, entonces, de analizar si efectivamente estas empresas controladas por el gobierno y en las cuales hay una gran inversión que forma parte del patrimonio del Estado, cumplen o no con el fin para el cual fueron constituidas.

TVN fue creado por la Ley 17.377 dictada en los últimos días del gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva. Entre los objetivos de ese canal, establecidos en el artículo primero de esa ley, se mencionan, entre otros, el de afirmar los valores nacionales, culturales y morales; la dignidad y el respeto a los derechos de la persona y la familia; fomentar el desarrollo de la cultura en todas sus formas; informar objetivamente y entretener sanamente, velando por la formación espiritual e intelectual de la niñez y la juventud. Estos conceptos, junto al pluralismo, es lo que posteriormente, la Ley 18.838 que creo el Consejo Nacional de Televisión, estableció como elementos fundamentales del correcto funcionamiento de los servicios televisivos. Por su parte, el artículo tercero de la Ley 19.132, que modificó la Nº 17.377 ya señalada, expresa que el pluralismo y la objetividad deberán manifestarse en toda su programación.

Pues bien, la verdad es que desde la creación del Canal Nacional de Televisión ningún gobierno que lo ha controlado, ha respetado cabalmente la objetividad y el pluralismo. A modo meramente ilustrativo podemos señalar que, a fines del gobierno de Frei Montalva, según podemos recordar, se exhibió detalladamente, en primer plano y en forma recurrente, una mano temblorosa del entonces candidato de la derecha a la presidencia de la República, don Jorge Alessandri Rodríguez durante una entrevista a éste. Y en relación a la misma elección, TVN informó sobre la enorme concentración final de esa candidatura, exhibiendo para Chile a dos ancianas haciendo con la mano la "v" de la victoria en la Estación Mapocho, evitando difundir la masiva reunión que se llevó a efecto en los alrededores de ese lugar, con la que culminó la campaña de esa candidatura y confundiendo al electorado en todos las provincias. Elección aquella, en Septiembre de 1970, en que fue elegido, finalmente, el candidato marxista Salvador Allende.

En el gobierno de la unidad popular, la información era tan sesgada y el proselitismo tan evidente, que llegó un momento en que las noticias en el Canal Nacional eran vistas sólo por un número muy reducido de chilenos.

Durante el régimen militar, si bien este se preocupó de la programación de TVN, dado el carácter de excepción del gobierno que regía, tampoco cumplió a cabalidad con el pluralismo perseguido.

En los primeros años de los gobiernos de la concertación, fue público y notorio el hecho que en TVN no se contrató a artistas de quien se supiere podían tener simpatía por el régimen militar o que pertenecieran a un sector de centro derecha.

En el gobierno de Ricardo Lagos se exhibió, en dos oportunidades, una película que estaba prohibido hacerlo por resolución ejecutoriada de la Corte Suprema, y que ofendía las creencias religiosas de la mayoría de la nación. Para justificar todo ello, el jefe de programación de TVN señaló entonces, que dicha exhibición era una muestra de "pluralismo", como si a ese concepto obedecieran transgredir las resoluciones judiciales o la Ley de Culto que garantiza a los habitantes de nuestro país la inmunidad de coacción. Además, durante dicho gobierno, nuevamente ese canal ofendió a la religión católica a través de un scketch, de varios minutos de duración, en el cual era protagonista un personaje que caricaturizaba a un conocido sacerdote, a quien, con ocasión de ello, le fue rechazado el derecho a réplica consagrado en la Constitución Política, Convenios Internacionales y Leyes de la República, lo que mereció tres fallos condenatorios a Televisión Nacional.

Durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, el canal público exhibió una serie en "hora prime" supuestamente de carácter policial, que dista mucho de entretener sanamente, respetar la familia, fomentar la cultura y velar por la formación de la juventud, lo que resulta aún mas grave si ello se hace en un clima de creciente violencia como el que vive nuestro país.

Por último, los domingos 29 de Julio y 5 de Agosto de 2007, se exhibió en ese canal en el programa "Cultura Entretenida" bajo el título "El Sepulcro Olvidado de Jesús", un supuesto documental que acreditaría haber ubicado los restos mortales de Jesús, de un hijo de él y de Magdalena, los de la Vírgen María, todo ello en vísperas del feriado nacional del 15 de Agosto que conmemora la Asunción de ella en cuerpo y alma.

En dicho programa se transgredió el marco valorico y legal de TVN, ya que atentó contra el pluralismo (no había contrapunto de algún cristiano), en contra del correcto funcionamiento de los servicios televisivos (no protegía la familia, ni respetó la formación espiritual e intelectual de la niñez y se emitió en horario para todo espectador). El Padre Raúl Hasbún interpuso la denuncia respectiva ante el Consejo Nacional de Televisión.

En cuanto al diario La Nación, en cuya sociedad tiene participación mayoritaria el Estado, tampoco ha cumplido ni cumple con las normas mínimas de objetividad. Es más, esa publicación a través de la Edición Domingo suele atacar a diversas personas, de preferencia vinculadas a la Iglesia o al empresariado, al punto que su ex director y una periodista de ese diario han sido sometidos en dos oportunidades a proceso como autores de injurias graves. Aumenta la responsabilidad de ese diario, desde el momento en que de las campañas dirigidas en contra determinadas personalidades de nuestro país, han seguido diversos ataques de hecho perpetrados en contra de las víctimas de esa persecución. Dicho diario, asimismo, también ha favorecido ostensiblemente al gobierno de turno durante toda su existencia.

Por todo lo anterior, se puede concluir que durante varias décadas y diversos gobiernos los medios de difusión antes individualizados no han demostrado cumplir con el fin para el cual fueron creados. Y aun con las buenas intenciones que tengan nuestros gobernantes, hay que reconocer que esos medios de prensa resultan muy tentadores para ejercer el proselitismo por su ente controlador. En consecuencia, debieran ser licitados a fin de que ese enorme patrimonio invertido en ellos pueda recuperarlos Chile y destinar su producto en beneficio de los más necesitados.

Avala lo señalado anteriormente, el hecho que no es efectivo lo indicado por algunos personeros vinculados al gobierno, en el sentido que sólo pueden fundar medios de difusión las personas vinculadas a la centro derecha, ya que en la actualidad sectores del centro y de la izquierda del espectro político cuentan entre sus filas a hombres de importantes medios económicos, e, incluso muchas personas de esos sectores de centro e izquierda, son socios o ejecutivos bien pagados en las sociedades que pertenecen a personas del sector opuesto. Es decir, el patrimonio económico privado no es monopolio de un determinado sector, y nada impide que cualquier grupo pueda fundar un medio de prensa. Distinto es si subsistan o no en el tiempo, lo que dependerá de la credibilidad que inspiren en la opinión pública.

Así, el problema de fondo en la discusión no parece ser la proposición de directores del Canal Nacional o si estos satisfacen o no a un sector del congreso, si no más bien, el que si los medios de difusión del gobierno deben o no subsistir en los tiempos actuales.

 


Sergio García Valdés
Abogado

 

 
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